11 ene. 2011

Razas de fantasía. 1

Los Pueblos del Mar
Dice una leyenda de los Pueblos del Mar que Effa, diosa de los abismos marinos, creó al hombre con la loza de una de sus simas más profundas. Lo hizo emerger y lo situó sobre una playa. Desde la costa, el hombre emprendió el camino del interior, llegando al corazón del bosque, a los picos donde la nieve nunca se retira, y a los valles lejanos, en los que la uva crece llena y dulce.

Dice la leyenda que algunos de estos hombres jamás olvidaron las palabras de Effa, y decidieron quedarse en la orilla para poder venerarla, generación tras generación. Estos son los hombres y mujeres de los Pueblos del Mar. Lejos de querer un hogar, una frontera o una empalizada que defender, desean por encima de todo cabalgar con sus piraguas, partiendo en dos los latidos de las olas.
Y es que este Pueblo se desplaza de un punto a otro del Mar de los Anónimos cada cierto tiempo, disgregándose en una diáspora que les asegura su propia supervivencia, al igual que no es posible aplastar las golondrinas que emigran a los rincones dispares y lejanos.

Las primeras referencias de estas gentes se hallan en los Anales del Tecer Ciclo de la Antigua Vamurta, cuando los muros de ciudades y villas aún estaban hechos de bloques de barro cocido y argamasa. Se habla de una rara invasión a considerable distancia del sur de la capital, de todo un pueblo llegado en un sinfín de naves pequeñas, huyendo, posiblemente de algún cataclismo. De esos hechos queda, en el templo de Arismet, un bajorrelieve desgastado por el tiempo, que narra como el Conde De Sibila los rechaza, cerca del Cerros Blancos. Nada más se sabe de ese choque, aunque algunos historiadores apuntan a que parte de los invasores emigraron al interior de las junglas del sur.

Fragmento de La Antigua Vamurta:
“El Conde observó a aquel hombre un rato más. Parecía joven y al tiempo muy viejo. Los brazos y la espalda de un gigante, la expresión de un moribundo. Su piel oscura, sus ojos estirados recordaban a los de un murriano. El hombre llevaba una hilera de pendientes en la oreja derecha y el cabello largo y sucio, atado con una cola. Los otros eran de su clan: la misma piel tostada, facciones parecidas, los colgantes idénticos.
—¿De dónde sois? –inquirió el Conde.
—¿De dónde somos? –hizo el hombre un pausa como si nunca antes se le hubiera ocurrida esa pregunta —. Somos de una tierra que se liga, que se mezcla con la costa, una tierra que juega con las olas, que entra y sale de su madre, la mar... ¿No sabéis quien somos aún, señor? Fuimos un pueblo libre, aunque éramos pocos, antes que los hombres grises nos rompieran y enmudecieran nuestros cantos. Somos algunos de los que quedan del Pueblo del Mar – acabó el hombre, sin esperar respuesta por parte de aquel extraño."

3 comentarios:

  1. «y a los valles lejanos, en los que la uva crece llena y dulce.»

    Esto lo cito porque... ¡me encantó! De verdad, me resultó original por el hecho de que normalmente pecamos de descripciones paisajísticas algo tópicas, que si la montaña tal, esto cual..., pero lo de las uvas rompe todos los tópicos, y además es tremendamente visual. Visual no solo por las uvas, sino porque uno se imagina ya un entorno bucólico. Las uvas, sin ser únicamente ellas lo importante, dicen MUCHO de todo el paisaje.

    Enhorabuena.

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    «Dice una leyenda de los Pueblos del Mar que, Effa»

    Quedaría mejor sin esa coma, facilita la lectura, pues es costumbre sin coma, aunque esto de las comas es un verdadero Arte XD, y al leerlo uno se detiene, entorpecido, por un segundo, perdiendo el hilo.

    «diosa de los abismos marinos, creó el hombre con la loza de una de sus simas más profundas.»

    ¿Qué tal "al" hombre en vez de "el" hombre? Esto es demasiado personal, no me hagas caso.

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  2. Ay, tenía el eBook con las señalizaciones y pensé que lo siguiente era de otro relato tuyo XD. Prosigo:

    «Conde De Sibila».

    Bueno, esto lo digo desde el desconocimiento, pero aún siendo un título nobiliario, ¿el "de" no debería ir en minúsculas?

    «cerca del Cerros Blancos.»

    ¿Cerca de Cerros Blancos? Si no sería de "los Cerros Blancos".

    «hizo el hombre un pausa como si nunca antes se le hubiera ocurrida esa pregunta»

    Ocurrido, gazapo.

    «No sabéis quien somos aún, señor?»

    Tilde en "quien". Y ahora pienso, ¿quién o quiénes?

    Un abrazo. Voy a por el siguiente^^.

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  3. Je, je. Cerros blancos. Y sí, aunque lo que señalas no es mío, tienes razón. Con el "De" y demás.
    Yo a introducir tus correcciones correctísimas. Acertadas. Mmmm. ¿¿¿Te das cuenta de que un texto es un tipo antipático que siempre esconde algo?????
    Gracias, Sergio.

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