15 ene. 2011

Razas de Fantasía. 2

Los Murrianos.

No son como los otros, pues basan su mundo, su existencia en otras escalas. Creen que no hay mayor gloria que servir a sus hermanos, madres, amigos. Llegan en oleadas desde el oeste, buscando las líneas blancas y suaves que preceden al Mar de los Anónimos. Son murrianos, a cientos, a miles.
Para un murriano, el sacrificio es voz de dios. Negarlo, la más absoluta de las deshonras.
El murriano dio una vuelta por la estancia, como si nadie hubiera allí, dando tragos. Se dejó caer sobre una de las sillas, apoyando su espalda contra la pared. Sus mechones caían hacia delante, emboscando su mirada. Lanzó el ánfora contra el suelo, rompiéndola con estruendo, y se desabrochó el cinturón, dejando caer la espada.

—¿Habéis oído hablar de nuestro hogar? ¿De nuestra capital? Es el lugar más bello del mundo. ¡No! No es como vuestras ciudades, abigarradas, en las que todo se amontona, sucias y mal ventiladas, donde hasta la piedra de las paredes huele mal. No, es un valle, sí, un valle elevado, cerrado por picos de nieve perpetuas. Un valle ancho, esplendoroso cuando el sol vuela por encima, siempre verde porque en mi país llueve, no como aquí, allí llueve y la hierba crece alta y hermosa, es un lugar en el que, si el día es despegado, parece que hasta las rocas tengan brillo, limpias. En ese gran valle no hay murallas, tan sólo un alcázar. Tres son los pasos de montaña para penetrar en el corazón de mi patria, y en cada paso encontraréis fortalezas que los cierran, castillos construidos para que nadie los pueda tomar, muros que, frente a ellos, cualquier enemigo sentiría un inmenso desasosiego. Jamás nadie ha cruzado los pasos entonando cánticos de guerra. Por ese valle, Dasteo, se distribuyen aquí y allí templos y enjambres en los que vivimos, academias como grandes óvalos de piedra, jardines, plazas de muchos tamaños y formas en las que los músicos tañen laúdes hasta hacer sangrar sus dedos, paseos flanqueados por árboles milenarios,(…)

Antigua Vamurta. Fragmento del Capítulo 21. «Los esclavos».


6 comentarios:

  1. Pedirte que los mandes más seguidos (o todos a la vez) sería pedir demasiado, ¿no? me desespera esperar.

    Por otro lado he de decir que me gusta que este blog sea tan desconocido e íntimo, hace que lo sienta un poco mío.

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  2. Pues te diría que casi, casi, es tuyo.
    Aún no lo he sacado a la luz, ni hago promo ni nada. Es un respiro.
    Y gracias por pasarte.

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  3. No me digas eso que me pones nerviosa.

    Respiremos juntos entonces.

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  4. «muros que, frente a ellos, cualquier enemigo sentiría una inmenso desasosiego.»

    Me gustan los murrianos. Te dije una vez en Clan Dlan que me parecían centauros, pero luego me di cuenta de mi error de lectura. Ahora los veo como una especie de sátiros, u hombres cabra, bestias... Me atraen mucho, porque me traen a la memoria los del Warhammer, y un relato que quería escribir sobre hombres bestia en Lluc (Mallorca), que nunca lo hice porque no sabía el qué exactamente.

    "Un". Por otro lado, otro fragmento que me gustó muchísimo. La palabra desasosiego queda tremendo, verdaderamente bien.

    «Jamás nadie ha cruzado los pasos entonado cánticos de guerra.»

    Entonando.

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  5. Ah, si alguna vez escribes ese relato, envíame un mail y te devuelvo una pequeña porción de todas las mil cosas que has sabido ver y yo no.
    Fallo más que las canciones del Fary (alias Aragon en dibujos animados).
    Gracias, otra vez.

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